Tu nacimiento y el Ramadán

Sigo a la espera. Se anuncia tu llegada a la vez que se anuncia la del Ramadán, ese mes en que todo se vuelve nuevo. Ese mes en el que nada importa nada salvo lo que de verdad importa.

Si Dios quiere y llegas pronto, vendrás con él y así nacerás cuando las fuerzas angélicas están más presentes y la vida es dulce y el sentido penetra en los sabores, olores y emociones. No podré ayunar y tampoco sé hasta qué punto realizaré las prácticas prescritas, pero sé que sí ayunaré, si Dios quiere, gracias a ti: ayunaré de sueño, porque vendrás a quitarle a las noches la autocomplacencia; ayunaré, si Dios quiere, de odios y miserias, porque tu nacimiento, como el de tus hermanos, llenará mi corazón de amor; ayunaré, si Dios quiere, de decir palabras que sobran, porque mi atención no estará puesta en lo que me saca de mí sino en lo que me entrega a ti, esencial y puro/a, regalo del cielo; ayunaré, si Dios quiere, de extroversión, porque te insinúas y siento que vienes para meterme dentro, vienes para cultivar mi hogar, vienes para intimar conmigo y regalarme un espacio de silencio, privacidad y misterio; sancta sanctorum, secreto escondido detrás de una cortina de seda; ayunaré, si Dios quiere, de todo lo superfluo, porque tú solo sabrás de lo esencial.

El Ramadán se acerca y con él tú te acercas. Aún no sé si eres niño o niña. Mi abuela Asun falleció hace un mes. Te has gestado durante los encuentros sufíes que hemos realizado en casa, y siento que eres hijo/a de ellos. Sheij Omar nos recitó parte de la sura Nur (de la luz) un día, y nos tradujo un fragmento que está como pegado a ti y que se ha quedado grabado en mí:

“Allah es la luz de los cielos y la tierra. Su luz es como una hornacina en la que hay una lámpara; la lámpara está dentro de un vidrio y el vidrio es como un astro radiante. Se enciende gracias a un árbol bendito, un olivo que no es ni oriental ni occidental, cuyo aceite casi alumbra sin que lo toque el fuego. Luz sobre luz. Allah guía hacia Su luz a quien quiere. Allah llama la atención de los hombres con ejemplos y Allah conoce todas las cosas.
En casas que Allah ha permitido que se levanten y se recuerde en ellas Su nombre y en las que Le glorifican mañana y tarde.
Hombres a los que ni el negocio ni el comercio les distrae del recuerdo de Allah, de establecer el salat y de entregar el zakat. Temen un día en el que los corazones y la vista sean puestos del revés” (24-34/37).

¿Traerás esa luz contigo? ¿Vendrás, como vinieron tus hermanos, a revolucionar completamente mi vida? ¿Llegarás con tu esencia única, tu camino propio, a abrir una ventana nueva dentro de mi corazón?

Ya te quiero y en el horizonte se dibuja tu rostro aún incierto. Alguien abre la puerta. Es de noche, pero se vislumbra al fondo una luz.

Insallah.

Chipre jazmín

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Una respuesta a Tu nacimiento y el Ramadán

  1. Fali dijo:

    Como siempre una maravilla punto te deja el alma llena de paz y gozo. Feliz Ramadán punto y feliz alumbramiento

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