Abuelo…

Amanece el primer día sin ti y Dios envía nieve como por intercesión tuya; como si hubieras llegado a él y le hubieras recordado que a tus bisnietos pequeños les gustaba visitarte sobre todo cuando nevaba.

Iba en el tren ayer, justo al enterarme de tu muerte, y sentía que los ángeles que trabajaban en ese momento en tu alma estaban trabajando también en la mía. Al irte me iba también yo un poquito, y al recibir tú las bendiciones de los que te esperan allá arriba (todos los que te amaron antes que yo, todos los que se fueron antes que tú), me bendecías a mí con tu mero amor, con tu mera paz, con ese modo tuyo de asomarte al otro lado y abrazarlo con el entusiasmo de quien cumplió su tarea.

Gracias, abuelo, por todos los bellos recuerdos que conservo junto a ti. Gracias por abrirme el camino hacia una vida verdadera. Gracias por las semillas que plantaste, por tu entrega al amor y a la ayuda a los demás, por tu rectitud y justicia, por ser ejemplo de caballero a la vez autoridad y ternura, por anteponer tu honradez a ti mismo, por cada momento de disfrute cuando fuimos niñas. Y por estos últimos días.

También por estos últimos días.

Todos sabemos que al enfrentarnos a la muerte de los seres queridos, a la vez estamos enfrentándonos con la muerte propia. No es solo que te vas, con la nostalgia que implica el adiós; también es que nos vamos, que nos vamos a ir un día, “y se quedarán los pájaros cantando”, que diría, decía, Juan Ramón.

Y en este proceso que has vivido los últimos meses, de nuevo protagonista absoluto de la vida, enfrentado al momento cumbre, también ha habido algo de ejemplar. Has sufrido, pero no en vano. Con hilos invisibles estas semanas se han vuelto a entretejer amorosamente nuestras relaciones, las de todos los que te quisimos; tus hijos (y mi mamá) te han acompañado durante noches interminables, profundizando junto a ti en el sentido de la vida y acercándose de algún modo a tu fe; tus nietas se han reunido para viajar hacia ti, para amarse desde tu amor y recordarte; tus seres queridos te han tenido presente en sus oraciones, y el tiempo de tu vida se ha extendido para hacernos comprender que era suficiente, que para ti era ya suficiente, que Dios te quería ya con él.

Ayer te miraba en el tanatorio y solo sentía paz. No tenemos ni idea de las maravillas con las que te habrás topado al llegar. Los ángeles operan, se llevan tu alma, nos dejan aquí, y siento esa paz de quien comprende, desde lo más profundo de su corazón, que todo está bien. Que todo es perfecto en su imperfección. Que tu muerte ha sido como tu vida. Muerte llena. Muerte que calienta y no vacía.

Que a partir de ahora, aunque no estarás ya presente en la tierra, nos protegerás con más fuerza (presencia sutil) y mejor aún que hasta ahora.

Aquí no se acaba tu camino. Ni el nuestro contigo. Dale un abrazo fuerte a la abuela, y a todos los que se fueron antes que tú.

Y gracias, eso sé que lo digo de tu parte, a todos los que han rezado por ti estos días, a los que no te han dejado ni un momento solo en este proceso a la vez de máxima soledad y amor (una mano siempre cobijaba la tuya); a la nieta que te llora desde el otro lado del mundo, y a los que te han acompañado con su intención más pura ayer y hoy.

Los verás, nos veremos de nuevo. Si Dios quiere. Te queremos.

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5 respuestas a Abuelo…

  1. diana dijo:

    Qué infinita tristeza tengo.

  2. Pepe y Rosa dijo:

    Hermani me ha encantado muchísimo, ya te lo dije ayer, pero has sabido plasmar desde el corazón todo lo que fue…. Me despierto hoy, primer día en casa desde que se marchó y siento una tristeza profunda por no poder volverle a ver, a tocar, a escuchar… pero estas palabras me reconforta tanto
    Jo abuelito, dónde quieras que estés, te he querido y quiero tantísimo que dejas un vacío que nunca se podrá llenar..

  3. maria dijo:

    Que bonito hermani, sigue escribiendo cosas como estas tan bonitas porque cada vez que te oigo leer cosas asi me siento muy orgullosa de tener una hermana que escribe cosas maravillosas de la vida. Te quiero hermani

  4. Conchy dijo:

    Ay primi! Qué razón tienes en que nos unió hasta el final. Así también lo sentí yo. E incluso después, para juntarnos en la tierra que le vio nacer, ahí sigue presente. Siempre fue extraordinario y consigue hasta que vayamos todos al pueblo…. Yo…. en un pueblo… Y Bea? era un ser tan especial que es imposible que no deje huella en todo aquél que se cruzó en su camino.
    Cuanto mayor te haces más aprecias la inmensa suerte de haberle tenido tan cerca.
    Ha sido todo muy triste y una enorme sombra negra en este año en que todas sus nietas tenemos tantos proyectos y novedades. Siempre quedará marcado como el año que falleció mi abuelito, no como el que nos casamos o compramos el piso. Pero aún así, ahí estamos, convirtiéndonos en personas que se acerquen algún día a todo lo que él tenía proyectado para nosotras. Gracias, abuelito. Al menos ya descansas en paz, que no ha sido fácil.

  5. Pepe y Rosa dijo:

    Ahora, que el dolor se va posando lentamente,solo quiero daros las gracias a todas y todos,por todos vosotros el dolor ha sido más soportable.
    Os quiero

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