Vuelvo y me adentro en un bosque de bambú

Vuelvo a escribir. He pasado los primeros dos o 3 meses de embarazo (sí, estoy otra vez embarazada) agotada y sin capacidad alguna para cualquier operación intelectual. Ahora ya no necesito tanta siesta y he recobrado fuerzas.

El embarazo es un estado bendito. Todo es florecimiento. Además, abril. Abraham me recuerda por las mañanas que tengo un bebito dentro y pone su cabeza en la tripa y lo llama: bebé, bebé. Qué lindo es.

Desde los primeros días no paro de tener sueños profundos, bellísimos, como si los pescaran los ángeles y los colaran en mi inconsciente. Ayer soñé que notaba por primera vez las pataditas del nuevo bebé. Hoy un bosque mágico, de China, Japón o algún lugar perdido en Extremo Oriente. Estábamos alojados en una casa inmensa un montón de personas (entre ellas, Shihabuddín, Nacho, Patri, algún señor mayor muy sabio) y teníamos que recorrer los ocho o nueve kilómetros que nos separaban de una derga, o un templo, un lugar de peregrinación para gentes espirituales, donde se iba a celebrar una gran fiesta religiosa.

Salía con Shihabuddín, Nacho, y algunas otras personas. La distancia que separaba la casa de acogida del templo estaba atravesada por uno de los bosques más bellos que recuerdo. La imaginación es el arte de combinar los recuerdos, dice Arrabal. Es decir, mi inconsciente había elaborado (¿o tejían mis sueños los ángeles?) un lugar de ensueño, una especie de jungla de bambú emanada de la pureza de lo natural y a la vez convertida en honda armonía. Íbamos hablando por el camino y algunas cosas se me pasaban de largo, pero recordaba entonces que Patri se había quedado en la casa y que me había dejado el bolso con los pañales, la ropita para Abraham (¿y dónde estaba Abraham?), y otras tantas cosas.

Me disculpaba de mis acompañantes y decidía regresar un momento a la casa de acogida. El camino de regreso era otro. El mismo bosque era convertido por la soledad en un lugar de belleza inaudita. Laberintos trazados por las flores, sedas de colores meciéndose al viento, mujeres orientales danzando, colores nunca vistos por mí antes, olores nuevos.

Patri se había hecho daño en una pierna pero quería venir a la celebración, así que Pedro (un amigo de mi padre al que le encanta el Camino de Santiago) se prestaba a acompañarnos y a llevarla en brazos si era necesario.

Nos reencontrábamos con Shihabuddín y Nacho. Nos sentábamos a comer en una mesa de madera. Alrededor todo era vida que emanaba. El tiempo se condensaba en el abrirse de una flor. Un anciano se sentaba junto a nosotros. Conozco el secreto de la belleza, nos decía. El reconocimiento de la armonía es también el del misterio. La perfección de la creación nos sobrepasa. Nuestra conciencia es una hormiga que quiere conquistar el universo. No comprendemos, pero nuestra brújula ha de ser la apertura.

Es difícil traducir en palabras la contemplación de la belleza a la que asistíamos. Justo entonces Abraham se ha despertado. Mami, mami. Ha dicho. Y luego: Pata (Marta), Pata (Marta).

Siempre amanece sonriendo.

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4 respuestas a Vuelvo y me adentro en un bosque de bambú

  1. Maryam dijo:

    aaaayyy….de suspirar, de admiración, de tan bonito…de valiente….de abrazo…

  2. yusra dijo:

    BRR
    Salam hermana que alegria me da tu bebe, tu milagro.
    Bambú para mi es una palabra mágica justo en estos días no dejo de pensar en ellos.
    Su vacio,su flexibilidad su canto en el viento, su fuerza, sus nudos cada poquito,tan poquita cosa una simple vara tan bella.Juncos juntos. Su creación esta ahí su regalo esta ahí.
    Su semilla paciente, siete años guardada, abrazada a la tierra, sin ver un rayito de sol. Constante silenciosa escondida. Dios mio enseñanos abrazanos somos debiles siervos.
    Gracias por esa semilla que es nuestro corazón, nuestra Alma, deja que este contigo,dejanos estar cerquita, aunque no entendamos nada . Alahu Akbar.

  3. PEPE Y ROSA dijo:

    Y ESO QUE AÚN NO HABÍAS TENIDO LA EXPERIENCIA MARAVILLOSA DE TU , MEJOR DICHO, VUESTRA ESTANCIA EN PASARÓN.
    “” CALLE””””CALLE””.
    HA SIDO, COMO UN SUEÑO. // PRECIOSA SEMANA SANTA//

  4. maria dijo:

    Madre mia hermani que sueño mas bonito por dios y sobre todo despertandote con la sonrisa de Abraham es un bonito despertar. Ya que cuando estuve en el Pueblo, despertarme y ver a mi hermana mayor y a mi sobrino era lo mas que ponia una sonrisa para el dia. Gracias hermani y Abraham por darme tanto cariño os kiero mucho.

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